Capilla del Señor - Política rancia: ¿Otra vez los punteros en los barrios?

Mientras existen sectores político-sociales que se ocupan de dar una mano o las dos, ayudando a terminar una vivienda precaria o elaborando alimentos a la población postergada, también hay quienes sacan un rédito, a veces económico, sin importar las consecuencias.

 

Las escenas son contrastantes, diametralmente opuestas, unas son las de las Manos Solidarias del Evita, en donde las necesidades son compartidas. La confección de productos sanitarios, camisolines, sabanas para el hospital, barbijos, el compromiso de algunas trabajadoras sociales con levantar un refugio donde aguantar el invierno, entregar mantas de abrigo. Las bajas temperaturas se acercan rápidamente, serán un recuerdo las noches templadas y el rocío reparador. Vendrán la oscuridad extensa, las heladas matinales y los cielos plomizos cargados de agua.
La solidaridad desinteresada y el acompañamiento en momentos difíciles son todo lo que hay previsto para un futuro que no permite ver más allá de algunos días. La incertidumbre y la soledad, aliadas del despojo tienen a aquellos que las combaten, las que de forma solidaria ponen manos a la obra.
El sentido de pertenencia habilita a pensar a los barrios como una comunidad en donde todos se conocen, en donde el avance y el bienestar general sea una norma en conjunto. Es arduo pensar en otro tipo de sistema social cuando lo que se trata de materializar el futuro.
Pero no todos estarían pensando de la misma manera en Los Cardales, más específicamente en San José del Tala, ni tampoco estarían muy acordes con los tiempos, tampoco estarían pensando en los vecinos, sino solo la utilización de la gente en base a promesas que no se cumplen.
Las palabras ya no son a baja voz, todo lo contrario y se hacen escuchar denunciando una posible venta de la mercadería que el gobierno aporta, por uno de los sectores políticos del Polo Obrero, el rumor es que estarían comercializando esos comestibles que deberían ir a las familias y para los niños y niñas que lo necesiten y no como un bien de cambio.
Un sector que tiene como motor el conflicto, hace dos años hubo reclamos y usurpación de tierras en el Barrio Esperanza, una decena de manifestantes reclamaban unos terrenos que eran requeridos a la fuerza, hubo cortes de rutas infructuoso todo quedó en nada, una de las razones fue que esas tierras estaban destinadas a un establecimiento educativo. Lo que indica que ya desde la base esos reclamos no serían atendidos, es muy difícil que se posponga la creación de una escuela para dárselo a particulares, en el contexto de la usurpación, era algo imposible que sucediera. Sin embargo muchos decidieron escuchar las seguridades y promesas y salir a apoyar un proyecto inviable. Fueron dejados a la deriva y con las manos vacías por gestores intelectuales, que no ponían el cuerpo ni tampoco la cara.
Las manifestación, el escrache, las apretadas y la destrucción de lo que funciona es la única manera que algunos encuentran para producir una pseudo política que solo busca el beneficio de pocos, esa es la forma escogida para limar las gestiones ajenas, sin dar alguna alternativa viable o siquiera auto sustentable pensando en un bien común.
Este modo de actuar sirve luego para reclamar alimentos a ejes nacionales que luego no llegarían a los destinos para los que fueron otorgados esos alimentos y materiales. Esto lamentablemente fue moneda corriente en una época que a algunos les sirve revivir.
Todo esto tiene responsables, es simple verlos, son los que tramitan y reparten lo que nunca llega. La solución podría estar por el lado que no existan intermediarios que solo buscan el lucro personal, que el estado entregue lo que corresponde a quien le corresponda, quitando del medio a quienes estorban y enturbian la labor de otros.



Fuente: capillaonline.com

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